Durante años creí que mi propósito estaba en la clínica. En el diagnóstico, en la cirugía, en la consulta. Y en parte estaba. Pero la vida, que tiene una manera muy propia de enseñarnos, fue mostrándome algo diferente a través de experiencias personales con el vínculo humano-animal que no podía ignorar.
Fue entonces cuando entendí algo que hoy define todo mi trabajo: los animales no son solo pacientes. Son facilitadores de transformación humana. Y ese descubrimiento cambió el rumbo de mi carrera para siempre.
Así nació Fundación Instintos el 7 de noviembre de 2014. No como un proyecto de rescate animal en el sentido tradicional, sino como una iniciativa One Welfare que trabaja en la intersección entre el bienestar humano, el bienestar animal y el bienestar ambiental. Una fundación que rescata perros invisibles y los convierte en facilitadores de sanación, de educación, de reconexión social.
El concepto central es poderoso y sencillo al mismo tiempo: al salvar a un animal, nos salvamos a nosotros mismos.
Pero una fundación con ese propósito no se construye sola. Fui directora general desde los primeros años, y lo que logramos fue siempre trabajo de equipo: profesionales que creyeron en la idea cuando todavía era solo una intuición, personas que pusieron su saber, su tiempo y su corazón hombro a hombro conmigo. Sin ese equipo, Instintos no sería lo que es hoy.
El marco que guió cada decisión fue siempre el mismo: ciencia, conciencia y acción. Ciencia, porque las Intervenciones Asistidas con Animales no son intuición ni buena voluntad: son evidencia y metodología. Conciencia, porque trabajar con seres vulnerables —humanos y animales— exige una ética que no se improvisa. Y acción, porque la transformación social no ocurre en los discursos, ocurre en el territorio.
Fundación Instintos trabaja en tres líneas fundamentales. SOMOS es el eje educativo: procesos formativos que integran conocimiento técnico, sensibilidad ética y enfoque comunitario para reconstruir tejido social. LAZOS son las Intervenciones Asistidas con Animales, espacios donde el vínculo humano-animal se convierte en herramienta terapéutica real, con rigor y con evidencia. Y CONSCIENTES es la línea de salud desde el enfoque One Health, integrando el cuidado humano, animal y ambiental como una sola conversación.
En estos años, la Fundación ha acompañado procesos de salud mental, ha llegado a comunidades vulnerables, ha trabajado con jóvenes en procesos de justicia restaurativa y ha ejecutado programas en articulación con la Gobernación de Antioquia y la Alcaldía de Medellín. Ha construido alianzas académicas con universidades de Colombia y el mundo: la Universidad de Barcelona, la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, la Universidad Visión de las Américas, la Universidad Remington, la Universidad CES, entre otras. Alianzas que no son decorativas, sino que han dado forma a los estándares técnicos y éticos con los que trabajamos.
Hoy, desde un rol de asesoría estratégica, sigo siendo parte activa de los nuevos proyectos, las relaciones públicas y la dirección de lo que viene. Porque Instintos es donde encontré mi vocación real: no la vocación de curar animales, sino la convicción de que el vínculo humano-animal, cuando se trabaja con ciencia, con estructura y con propósito, puede transformar realidades que ninguna otra herramienta logra tocar.

