Quién soy: cuando una misión personal se convierte en causa social

Tuve la fortuna de encontrar muy joven tres certezas que hoy guían mi vida.
Mi misión es servir.
Mi pasión son los animales.
Mi acción es servir a través de ellos.

Desde entonces, mi camino personal, profesional y humano ha estado guiado por esa convicción. No llegué a los animales por moda ni por conveniencia; llegué por esencia, por gratitud y por un respeto absoluto. Ellos han sostenido a la humanidad mucho antes de que aprendiéramos a nombrarlos como “causa”. Sanan el hambre, sostienen nuestra salud, acompañan la soledad, alivian la tristeza y la angustia, y mantienen el equilibrio de los ecosistemas que hacen posible la vida. A veces pareciera que han venido al mundo para recordarnos que este puede ser un lugar más sensible, más consciente y más humano.

Soy médica veterinaria zootecnista y desde hace más de dieciséis años trabajo en el punto donde se cruzan los animales, las personas y el territorio. He recorrido el país de norte a sur, desde La Guajira hasta el Amazonas, trabajando en contextos urbanos y rurales donde la relación humano–animal impacta directamente la salud pública, la economía, la familia, la educación, la seguridad y la sostenibilidad ambiental. En ese recorrido entendí que el bienestar animal no es una bandera emocional ni un tema aislado: es una causa social, profundamente conectada con la dignidad humana.

Mi relación con los animales no es de posesión ni de superioridad. Es una relación de aprendizaje. Para mí, son maestros espirituales que nos enseñan presencia, coherencia y respeto, valores que como sociedad aún no hemos sabido honrar de manera recíproca. Los hemos integrado a nuestra cultura, a nuestra economía, a nuestras necesidades y a nuestros afectos, pero no hemos evolucionado con la misma responsabilidad en la forma en que nos relacionamos con ellos ni en la manera en que respondemos a lo que su bienestar exige.

Por eso entendí que el conocimiento y su evolución debe estar siempre al servicio de todos. La ciencia no puede permanecer estática ni desconectada de la realidad social. Debe avanzar al ritmo de las nuevas formas de relacionamiento entre animales humanos y animales no humanos, reconociendo que vivimos en sistemas interdependientes donde el bienestar de unos impacta directamente el bienestar de otros.

He traducido ese amor por los animales en acciones concretas. He liderado procesos de formulación y acompañamiento de políticas públicas, he construido proyectos de alto impacto social integrando ciencia, educación y comunicación, y he apostado por una economía ética desde el sector productivo. Soy empresaria del sector pet y he desarrollado iniciativas como una clínica veterinaria, una fundación y  una guardería canina, espacios donde el cuidado, el conocimiento y la dignificación laboral se convierten en bienestar real para animales y personas.

Paralelo a ello, he liderado una causa social que lleva educación, atención y formación a comunidades históricamente excluidas del acceso al conocimiento en bienestar animal. Y como comunicadora y TV host, he asumido la responsabilidad de cambiar narrativas, acercando estos temas a la ciudadanía desde el amor, la pedagogía, la evidencia y el respeto.

Desde el enfoque de Un Solo Bienestar, he trabajado para demostrar que no puede existir bienestar animal sin bienestar humano, ni desarrollo humano sin respeto por los animales y el ambiente. Esta mirada ha guiado mis decisiones profesionales, mis proyectos sociales y mi participación en escenarios educativos, comunitarios y legislativos.

Hoy sigo caminando desde el mismo lugar que encontré siendo joven: el servicio.
Porque cuando una misión personal se sostiene en el tiempo, deja de ser individual y se convierte en una causa social que merece ser defendida con coherencia, conocimiento y acción.

Hoy doy gracias a los animales, porque gracias a ellos puedo decir que soy más humana.

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